La Evolución de las Aseguradoras de Decesos desde sus Orígenes

Las compañías que hoy en día comercializan seguros de decesos han experimentado multitud de cambios desde sus inicios. Estos  han estado estrechamente relacionados con los agentes y sus comisiones. En este post te explicamos cómo ha evolucionado esta relación desde sus orígenes hasta desembocar en las aseguradoras de decesos tal y como las conocemos hoy en día.

Al final, acabaremos con una reflexión sobre la necesidad de renovaciones en el sector para adaptarse a las nuevas características de la sociedad, sobre todo al aumento de la esperanza de vida de la población.

El canon y las comisiones iniciales

Históricamente, la comercialización de los seguros se hizo a través de agentes que respondían ante la compañía con los llamados afectos o canon.

Esta aportación rondaba entre el 10 y el 15% y el resto de la recaudación del agente se repartía entre la comisión diferencial que quedaba en su poder y la obligación de pagar el siniestro de decesos así como los traslados necesarios en algunos casos.

El resto de las primas correspondientes a servicios complementarios se liquidaban a la central dejando una comisión al agente y era la compañía quien se encargaba del pago de estos siniestros.

¿Hay agentes que paguen el canon hoy en día?

En la actualidad todavía existen agentes que trabajan de esta manera. Algunos de ellos han adoptado una forma mixta, pagando un canon para la cartera antigua y cobrando una comisión para la nueva producción pero sin asumir la siniestralidad. Estos agentes tienen su propia red de subagentes cobradores y/o comerciales.

Las primeras compañías de seguros de decesos

Habitualmente, años atrás, había poca incidencia de agentes libres o corredores de seguros que se dedicaran a la venta en el ramo de decesos. Los comerciales siempre han visto este producto menos atractivo en términos de beneficios, se percibía como el pariente pobre de la oferta, aunque hoy en día las comisiones de producción y cartera se han incrementado y no tienen nada que ver.

En cambio, muchas entidades han creado sus propias agencias directas. Se trata de sociedades dependientes de la central con empleados y subagentes cobradores o comerciales de la sociedad. Algunas de ellas compiten en la misma zona y otras las negocian. Generalmente, estas compañías ofrecen comisiones altas y nunca cartera, que siempre es de la sociedad. Excepcionalmente quedan algunos agentes que trabajan el producto en una compañía con comisión de producción y cartera.

La necesidad de reajustar las primas y las comisiones

¿Qué ocurriría si las compañías que comercializan seguros de decesos dejaran de emitir más pólizas? Existe una normativa para garantizar que las aseguradoras cuentan con suficientes reservas si se diera esta circunstancia. Así, el Reglamento de Ordenación y Supervisión de los Seguros Privados (ROSSP) establece un sistema de control de compromisos en la siniestralidad de las carteras de decesos consolidadas a la fecha de su entrada en vigor, basándose en las edades de los asegurados y  en su probabilidad de supervivencia.

Las repercusiones del aumento de la esperanza de vida en las pólizas de decesos

En general, el ramo emplea tarifas del año 1958 basada en las tablas de mortalidad de 1890 con el correspondiente desajuste ya que la esperanza de vida es mucho mayor hoy en día. Y, el vicio adquirido de respetar derechos y primas de las anteriores pólizas ha ajustado el beneficio del ramo a favor de las compañías.

La Dirección General de Decesos es partidaria de tratar el seguro de decesos como un seguro de vida entera creciente y no como no sistema de reparto. La recomendación de retener el 3-4% de las reservas ha pasado a ser una obligación del 7,5%.

Por otro lado, se recomienda una reducción de los costes y las entidades, que son las que tienen que provisionar, intentan repercutir ese gasto al agente por la comisión diferencial que les queda de la recaudación tras la aportación a la entidad.

El conflicto actual entre agentes y compañías

En consecuencia, han surgido varios conflictos que permanecen hoy en día, algunos se solucionan con reparto del porcentaje, otros pagan el canon más la provisión ad cautelum.

Cabe profundizar un poco más en la segunda solución que se aplica en nuestros días para resolver el problema de una posible falta de liquidez y aumento repentino de la siniestralidad. En este caso, los agentes plantean que deberían recibir una compensación cuando su cartera alcanzase altos porcentajes de siniestralidad, y por ello, justifican esta provisión.

En definitiva, hay soluciones, pero el conflicto continúa poniendo de manifiesto una necesidad de renovaciones en el ramo de los seguros de decesos.

El problema de la alta siniestralidad de los agentes con canon

Por otro lado, las nuevas contrataciones están obligadas a dotar reservas ya en la prima por asegurados y no por pólizas. En consecuencia,  la gran mayoría de agentes afectos a canon conviven asumiendo la siniestralidad de las carteras antiguas remesando el 7,5%, junto con una nueva producción en la que es la compañía quien paga y el agente se convierte en un mediador con su porcentaje de cartera.

En definitiva, los agentes son los principales perjudicados debido a los desajustes por el aumento de la esperanza de vida. Especialmente los que pagan el canon están asumiendo gran parte del aumento de la siniestralidad. Y, cabe destacar que en el ramo está en torno al 40% y los gastos son del 55%.

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