Historia de los Seguros de Decesos: de los griegos al siglo XXI

La evolución histórica de los seguros de decesos ha tenido mucha influencia para convertirse en lo que es en la actualidad. En este artículo se presentan hitos importantes que sirvieron de conato a la idea de seguro de decesos en nuestros días.

Comenzamos señalando que el ser humano ha tenido la necesidad de protegerse desde el inicio de los tiempos. Solo la convivencia entre varios individuos ha sido desde siempre una garantía de protección. Y, este instinto, junto a la efectividad de la vida en común de los seres humanos ha llevado a multitud de formas de obtener el respaldo necesario en los momentos donde el individuo es más vulnerable.

La protección de intereses de mercaderes griegos y fenicios

Así que, después de la integridad física, el ser humano también empezó a buscar cómo proteger sus intereses y de esta manera surgieron las primeras pinceladas del seguro actual. Un buen ejemplo son los mercaderes griegos y fenicios que repartían sus mercancías entre varios barcos. Es cierto que tenían más posibilidades de hundimiento al aumentar el número de barcos donde transportaban su mercancía, pero también es verdad que, aunque se produjera el siniestro, nunca lo perdían todo.

Los entierros solidarios de los cristianos en Roma

En la época romana, la dificultad de los primeros cristianos para llevar a cabo sus rituales también fue propicia para que surgieran ideas embrionarias de lo que siglos más adelante se convertiría en un seguro de decesos.

Cuando los cristianos eran perseguidos por Roma, estos celebraban sus cultos y enterraban a sus muertos en secreto, por lo que se veían obligados a costear el entierro mediante una aportación parcial de cada uno de los integrantes de la comunidad religiosa.

El apoyo mutuo de la Edad Media

En la Edad Media se acentúa el concepto de apoyo mutuo. La Humanidad   percibe especialmente los beneficios de prestarse ayuda entre los miembros de un grupo. El ejemplo por excelencia es el surgimiento de los gremios o agrupaciones de personas con el mismo oficio. Los pertenecientes a un mismo gremio costeaban el entierro cuando fallecía alguno de ellos y también aportaban dinero para la viuda y los hijos.

En este momento cobra fuerza el culto a la muerte y la dignidad en el momento de la última despedida. Sin embargo, los escasos medios hacen que surja la necesidad de un beneficio mutuo: “hoy pagamos el entierro de tu esposo entre varios para que el día de mañana entre varios me ayudéis a mí”.

El cobro con antelación de los ataúdes

Ya en el siglo XX, se iniciaron prácticas mucho más cercanas al concepto de seguro de decesos actual. Por ejemplo, un carpintero en Galicia empezó a cobrar con anterioridad al fallecimiento el importe del ataúd. Así, los interesados en tener un ataúd de cierta calidad lo pagaban a plazos en vida, logrando así una despedida digna y sin apuros económicos para su familia.

La consolidación del seguro de decesos

En definitiva,  lo largo de la historia, las personas que han convivido en duras y especiales circunstancias pero con el deseo de despedir a los suyos con dignidad, y la inteligencia de cobrar poco a poco algo cierto, hicieron que, con el paso del tiempo se creara lo que hoy se conoce como seguro de decesos.

En la primera mitad del siglo XX, el contratar este tipo de póliza, suponía el acceso a otros servicios. Entonces, el seguro de decesos ofrecía la posibilidad de comprar a créditos, tal como se hace actualmente con la visa, que anteriormente no existía. El asegurado compraba muebles, ropa a costa de un préstamo del agente con el que se tenía el seguro y que casi siempre era un funerario comerciante de muebles.

Este tipo de comerciales cobraban por el seguro de entierro y además recibían elevados intereses que aplicaba por los préstamos o las ventas a plazos. Estos ingresos eran suficientes para pagar un canon a su compañía,  cubrir el servicio cuando se produjera el fallecimiento del asegurado y además hacer frente a algún impago. Al final el agente obtenía pingües beneficios.

En consecuencia de su evolución histórica, hoy por hoy el seguro de decesos supone la cobertura voluntaria típica española más contratada debido al avance de sus prestaciones y el concepto de servicio unido al de seguro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *